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Malformaciones Arteriovenosas (MAV)

Una malformación vascular es una acumulación o disposición anormal de vasos sanguíneos. Las malformaciones pueden restringir o alterar el flujo sanguíneo y se asocian con degeneración de las neuronas.

En la mayor parte del cuerpo, la sangre fluye de las arterias pequeñas a los capilares, y luego pasa a las venas que llevan de regreso la sangre al corazón. Los capilares son diminutos vasos que llevan sangre rica en oxígeno a los tejidos y se llevan los productos de desecho. En las malformaciones arteriovenosas (MAV), la sangre fluye directamente de las arterias a las venas sin pasar a través de la interconexión de los capilares. Las MAV son poco frecuentes; aproximadamente 2500 nuevos casos de MAV sintomáticas son identificados cada año en los Estados Unidos, pero no se sabe cuántas personas las tienen y no han experimentado todavía los síntomas.

Los síntomas

Los síntomas generalmente aparecen en la mediana edad, con frecuencia, ligeramente mayor en hombres que en mujeres. Cuando las MAV se conviertan en sintomáticas, se presentan con frecuencia problemas graves. Los síntomas más frecuentes de una MAV son los relacionados con una hemorragia en el cerebro (una emergencia neurológica grave). Entre el 50 y el 75 por ciento de los pacientes con una MAV son diagnosticados después de una hemorragia. Otro síntoma frecuente es la convulsión, especialmente en pacientes con malformaciones arteriovenosas grandes. El dolor de cabeza también se asocia comúnmente con MAV.

Diagnóstico

La angiografía, que proporciona una imagen del flujo sanguíneo en el cerebro, es la herramienta diagnóstica más importante para las MAV, ya que proporciona información importante acerca de la ubicación y estructura de la malformación. La tomografía computada (TC) y resonancia magnética (IRM) también son utilizadas para el diagnóstico.

Tratamiento

La decisión de tratar una malformación arteriovenosa cerebral depende de su localización, el riesgo de futuras complicaciones si se deja sin tratar, y el grado de déficit neurológico que puede estar asociado con su tratamiento. Hay una serie de técnicas quirúrgicas, que pueden utilizarse en combinación, para el tratamiento de las MAV.

  • Se pueden utilizar la Radiocirugía Estereotáctica (radioterapia muy localizada). Esta técnica, cuando se trata de una MAV pequeña, es eficaz hasta en un 80 por ciento de los pacientes tratados. Puede dar lugar a una oclusión completa de la MAV durante un período de 1-2 años después del tratamiento, y teniendo en cuenta la dosis adecuada, los efectos secundarios suelen ser moderados y limitados. Esta es una técnica, que exige cirujanos altamente capacitados y con los equipos más sofisticados, como un bisturí de rayos gamma y los aceleradores lineales, y por lo general sólo están disponibles en los principales centros médicos.
  • La Embolización Endovascular, implica la inserción de un catéter o tubo, a través de una arteria en la ingle. El catéter se avanza por el sistema circulatorio al sitio de la malformación, donde se ofrece una especie de "pegamento biológico” que emboliza, o bloquea el flujo de sangre a los vasos malformados, restaurando así la circulación normal. La embolización se utiliza a menudo antes de la Cirugía. A veces, la embolización puede reducir el tamaño de una MAV grande para que la radiocirugía sea una opción viable, evitando así la resección quirúrgica.
  • Resección Microquirúrgica de la malformación, es la técnica en la que los cirujanos entran en el cráneo para extirpar los vasos anormales, puede ser más segura y eficaz después de la embolización. Siguiendo este procedimiento, se requieren una estrecha vigilancia y un control estricto de la presión arterial, así como una angiografía de alta calidad para determinar que la MAV ha sido completamente eliminada.

Las MAV son lesiones complejas y deben abordarse en los centros importantes, donde haya expertos con experiencia en su tratamiento, que seleccionen adecuadamente la técnica a utilizar en cada paciente en particular.