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Hidrocefalia

La hidrocefalia es uno de los problemas más frecuentes en la práctica neuroquirúrgica pediátrica. Representa una acumulación de líquido cefalorraquídeo en las cavidades ventriculares del cerebro. Todas las personas producen líquido cefalorraquídeo cada minuto de sus vidas desde los plexos coroideos intraventriculares. Este líquido es muy similar a la porción líquida de la sangre y contiene varias sales y productos tales como el sodio y glucosa, circula a través de los ventrículos y alrededor del cerebro y la médula espinal, se reabsorbe hacia los senos venosos que llevaran el líquido de vuelta al corazón. Este ciclo ordenado de la producción de fluido espinal, el flujo y la absorción mantiene un entorno de protección para el sistema nervioso. Además, no hay pérdida de líquidos o de las sales contenidas en el fluido espinal.

Causas

La hidrocefalia ocurre por alguna falla en el ciclo del circuito mencionado anteriormente. Si esto ocurre, hay una acumulación relativa de líquido cefalorraquídeo en el cerebro que puede conducir a daños neurológicos e incluso la muerte si no se tratan.

Es muy importante darse cuenta que la hidrocefalia es el resultado de algún evento en el sistema nervioso y que el pronóstico del niño dependerá de la causa que lo produzca. Aunque muchos casos no tienen una causa clara, los siguientes eventos han sido asociados con el desarrollo de hidrocefalia: congénita (estenosis del acueducto de Silvio), hemorragia, infección, traumatismo, tumores.

Algunos ocurren durante el desarrollo del embrión y otros ocurren después del nacimiento.

Detección

La hidrocefalia de la primera infancia generalmente es detectada por la familia o el pediatra por el rápido desarrollo del perímetro cefálico.

Esto puede o no estar asociada con síntomas tales como vómitos, irritabilidad, retraso o pérdida de pautas del desarrollo neurológico o retraso del crecimiento. Más tarde en la infancia y la niñez, rara vez se producen cambios rápidos en el tamaño de la cabeza, sino que la hidrocefalia se detecta por los síntomas de hipertensión endocraneana (cefalea, nauseas, vómitos, visión borrosa) o deterioro de funciones neurológicas. Dependiendo de la edad del niño en el momento del descubrimiento, diferentes técnicas radiográficas están disponibles para confirmar el diagnóstico. En los primeros seis a doce meses de vida, a menudo el diagnóstico se puede hacer con una ecografía del cráneo. En edades más avanzadas y cuando los huesos del cráneo se han fusionado el diagnóstico se realiza con Tomografía Computada o Resonancia Magnética Nuclear.

Cada una de estas pruebas tienen sus pro y contras, pero en general la mayoría de los neurocirujanos estaría a favor de una resonancia magnética. Aunque este examen tarda más que una tomografía computada y por lo general requiere sedación, ofrece una visión mucho mejor del cerebro y en ocasiones detecta la posible causa de la hidrocefalia. Esta información puede variar las opciones de tratamiento para el niño.

Tratamiento

Si el diagnóstico de hidrocefalia se ha realizado, la cirugía es el tratamiento más probable. Los cirujanos utilizan diferentes tipos de sistemas de derivaciones para canalizar el líquido desde los ventrículos hacia otros sitios en el cuerpo, como, la cavidad abdominal o el corazón. Cada una de estas técnicas tiene ventajas y desventajas. La derivación ventrículo peritoneal es la más frecuentemente utilizada. Aquí el líquido cefalorraquídeo es absorbido en la cavidad abdominal para ser devueltos al torrente sanguíneo, junto con las sales vitales y otros productos que contiene.

Hay muchos sistemas de derivación diferentes en el mercado. La mayoría de los neurocirujanos se siente cómodo con uno o varios sistemas y utilizan estos casi exclusivamente. En su forma más simple, una derivación es un tubo de plástico inerte que permite que el líquido fluya a través de él en una dirección. Por lo general, presentan un sistema de válvula que regula el flujo, así como un reservorio o " burbuja " que se puede palpar a través de la piel. Este depósito permite verificar el adecuado funcionamiento de la válvula. Al igual que todas las prótesis, las derivaciones pueden funcionar incorrectamente o infectarse, en dichos casos se deberá realizar la sustitución del sistema de derivación.

Además de estas operaciones, ciertos tipos de hidrocefalia se pueden tratar haciendo un pequeño orificio en el tercer ventrículo por vía endoscópica para restablecer el flujo normal. Este procedimiento llamado tercerventriculostomia endoscópica se utiliza generalmente en la hidrocefalia obstructiva. Al igual que con las derivaciones, la tercera ventriculostomía endoscópica puede fallar con el tiempo y requerir una cirugía adicional.

El pronóstico para el manejo exitoso de la hidrocefalia es excelente. Sin embargo, cabe mencionar que generalmente la hidrocefalia va asociada a otras malformaciones del sistema nervioso, lo cual determinarán el resultado y evolución del niño.